La elección del neumático es clave para la seguridad en la carretera, puesto que es el único elemento del coche que toca el asfalto. Las cifras de la Dirección General de Tráfico (DGT) indican que a lo largo del pasado año hubo un total de 554 siniestros con víctimas en donde las ruedas presentaban anomalías, como desgaste, defectos o reventones, con 668 vehículos implicados y 39 personas fallecidas.

Por eso, es importante cuidarlos para evitar accidentes, porque es una de las formas más sencillas y eficaces de prevenir accidentes. Según la DGT, el mal estado de los mismos puede ser un factor relevante en la siniestralidad, sobre todo cuando las condiciones meteorológicas empeoran.

Un neumático desgastado, con presión incorrecta o de baja calidad reduce de forma drástica el margen de seguridad, aumentando la distancia de frenado y el riesgo de pérdida de control o aquaplaning.

El neumático, la base de toda la seguridad activa
Ninguno de los sistemas de seguridad puede funcionar de forma correcta sin la adherencia suficiente. Sistemas como el ABS, el control de estabilidad ESC u otros ADAS dependen directamente de la capacidad del neumático para generar fricción con el asfalto.

Si la presión no es la adecuada, el dibujo está muy desgastado o el compuesto no es el apropiado para las condiciones, la eficacia de esos sistemas se ve seriamente limitada.

Aunque el sistema de control de presión TPMS ayuda a detectar pérdidas significativas, no sustituye la revisión periódica, especialmente antes de viajes largos o cambios bruscos de tiempo.

Calidad del neumático, no es cuestión de precio
En el momento de cambiar de ruedas, muchos usuarios tienen en la mente la idea de que el precio es un indicativo de mejores neumáticos, por encima de otros factores.

Esa decisión puede no tener demasiada importancia a corto plazo, pero se traduce en mayores distancias de frenado y peor comportamiento en situaciones extremas, sobre todo en condiciones de mojado. Una rueda de alta calidad no tiene por qué ser la más cara, sino el más adecuado para el vehículo, clima y tipo de uso.

La etiqueta europea ofrece información importante sobre el agarre en lluvia, la eficiencia energética y el ruido, y permite comparar prestaciones reales. De hecho, ensayos independientes muestran que la diferencia de frenado entre uno con calificación A y uno G puede alcanzar hasta 18 metros a 80 km/h, una distancia suficiente para evitar, o provocar, un accidente.

Presión, desgaste y errores comunes
El mantenimiento del neumático sigue siendo una asignatura pendiente. Se estima que más de 5 millones de vehículos circulan con presión incorrecta en al menos una rueda, y que más de 11 millones lo hacen con desviaciones superiores al 10% respecto a la recomendación del fabricante.

A eso se suman neumáticos excesivamente desgastados, cortes, deformaciones o deterioro irregular, problemas que en la ITV se detecta con frecuencia en el apartado de «ejes, ruedas y suspensión», el cual concentra cerca de una quinta parte de los defectos graves.

A eso se le suma la creencia de que la electrónica compensa los neumáticos en mal estado, o de que superar la inspección técnica garantiza la total seguridad.

Crear el hábito, la medida más barata y eficaz
Convertir la revisión del neumático en una costumbre es una de las medidas más rentables en seguridad vial. Comprobar la presión en frío una vez al mes, mirar el dibujo y el estado general, además de revisar las ruedas antes de viajes largos o el invierno, puede marcar la diferencia.

Aquí os ofrecemos algunos  consejos que seguir para comprar y mantener con seguridad los neumáticos:

  1. Elige neumáticos de calidad, marca reconocida y fíjate sus características (etiqueta y homologaciones). En el neumático, lo barato puede salir caro.
  2. Evita neumáticos «desconocidos», sin trazabilidad o de importación opaca. Si no sabes quién responde si fallan, el riesgo lo asumes tú… y tu familia.
  3. No compres por precio, compra por rendimiento en mojado y frenada. En lluvia, unos metros de diferencia son la diferencia (entre susto y siniestro).
  4. Elige la medida, índice de carga y código de velocidad correctos (los que indica el vehículo).
  5. Revisa la presión al menos 1 vez al mes y antes de un viaje (en frío). La presión incorrecta acorta la vida del neumático y empeora frenada y estabilidad.
  6. Haz comprobaciones visuales del aspecto del neumático, vigilando que no tenga desperfectos como grietas, fisuras, cortes…
  7. Vigila el dibujo y el desgaste irregular.
  8. Evita frenazos, acelerones bruscos y golpes contra bordillos para prolongar la vida del caucho.
  9. Alinea el vehículo cada 20.000-25.000 km o si notas vibraciones para evitar un desgaste rápido e irregular.
  10. No mezcles neumáticos de diferentes tamaños y tipos en el mismo eje.
  11. Considera el neumático como un elemento de seguridad fundamental, es el único «apoyo» del vehículo con la vía.