En la última década el sector del automóvil ha experimentado una evolución tecnológica sin precedentes, en la que los coches han pasado de ser vehículos utilitarios a auténticos ordenadores con ruedas. En 2016, el coche más vendido en España (Citroën C4) representaba la tipología de vehículo de la época: tamaño compacto, con motor diésel, y con sistemas de confort y seguridad básicos. En total, disponía de unos 50 sistemas electrónicos a bordo embarcados: ABS, ESP, control de climatización, elevalunas eléctricos, cierre centralizado,… Estos vehículos tenían unas demandas energéticas medias, que podían satisfacerse con una batería de 12V de tecnología SLI o EFB.

Con el paso de los años, los vehículos han ido incorporando numerosos sistemas embarcados para mejorar las prestaciones de seguridad, eficiencia y confort, que hoy son estándar en la mayoría de vehículos nuevos.

Los sistemas de asistencia a la frenada, de mantenimiento de carril o de detección de peatones ayudan sustancialmente a mejorar la seguridad del vehículo. Y los asientos calefactados, el techo solar eléctrico o los sistemas de infoentretenimiento ya se han convertido en imprescindibles cuando hablamos de confort embarcado. En total, un vehículo moderno puede tener instalados más de 200 sistemas y dispositivos, que consumen una gran cantidad de energía.

Además, las nuevas tecnologías de motorización sostenibles (híbridos y eléctricos) hacen aún más relevante el papel de la batería de 12V. No solo alimenta todos los sistemas de seguridad, eficiencia y confort embarcados, sino que la batería de bajo voltaje es la encargada de dar soporte al vehículo en caso de fallo del sistema de alto voltaje, activando funciones de seguridad críticas como el servofreno, la dirección asistida o los limpiaparabrisas cuando el sistema se ve comprometido.

Por ello, en los vehículos modernos, es imprescindible contar con una batería de tecnología avanzada AGM (Absorbent Glass Mat), que satisface todas las necesidades de los sistemas de a bordo en vehículos Start-Stop, híbridos y eléctricos. Elegir una batería de tecnología inferior (EFB o SLI) puede provocar que el coche no abra ni arranque, o incluso puede que se descargue la batería debido a las actualizaciones del sistema de infoentretenimiento por vía inalámbrica cuando el coche no está en uso.

La selección exacta varía según la tecnología del vehículo:

1. Vehículos de Combustión e Híbridos Ligeros (MHEV)

  • Baterías AGM (Absorbent Glass Mat): Son la opción ideal para coches modernos con sistemas Start-Stop y alta demanda electrónica. Ofrecen una vida útil hasta tres veces mayor que las baterías convencionales y soportan descargas profundas.
  • Baterías EFB (Enhanced Flooded Battery): Una alternativa económica indicada para vehículos con sistemas Start-Stop más básicos.

2. Vehículos Híbridos (HEV) y Enchufables (PHEV)

  • Ion-Litio (Li-ion): Son las reinas indiscutibles. Ofrecen una excelente relación peso-potencia y permiten gestionar de manera eficiente la carga regenerativa y la propulsión eléctrica en distancias cortas.

3. Vehículos 100% Eléctricos (BEV)

  • Baterías LFP (Litio-Ferrofosfato): Destacan por su gran seguridad, menor costo de producción y una vida útil muy larga. Son menos propensas a fugas térmicas y son la opción preferida por muchos fabricantes para modelos estándar.
  • Baterías NMC (Níquel, Manganeso y Cobalto): Utilizadas comúnmente en coches eléctricos de gran autonomía porque almacenan mucha más energía en menor espacio.
  • Baterías de Estado Sólido: Consideradas la tecnología del futuro por su mayor densidad energética y tiempos de carga ultrarrápidos.